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Del Archivo

de Merlín

 

 


El sol se encuentra en el cenit. Un día hermoso que alumbra las labores de la Hermandad para mantener limpio y ordenado el Templo y así, disponerse a los trabajos de la Enseñanza en los augustos misterios del Universo. Hay inquietud entre los cofrades que esperan de su Maestro Merlín las instrucciones para realizar un ejercicio para descubrir nuevas experiencias de su energía.

Se escuchan los toquidos de atención, para que todos se dispongan a recibir al Maestro, con los honores que merece su rango e investidura.

Merlín saluda a los jóvenes y les invita a sentarse. Sin demora, comienza su Enseñanza: "Queridos hermanos, es importante el grabar en su memoria todo lo que aquí van recibiendo, porque llegará el día en que lo aplicarán en algún servicio. Hoy vamos a tratar algo de real importancia para todos los aprendices, como ustedes."

Indica: "Primero, debemos de distinguir perfectamente lo que es el Poder del Origen para que no caigan en las trampas de su propia obscuridad. Nosotros, como Hijos de Dios que somos, llevamos su herencia en la sangre. Eso significa que todos tenemos la Divinidad. Si El nos creó, somos entonces, sus herederos".

Explica: "Y nuestra herencia es lo que hay que retomar. El gobierno de nosotros mismos nos permitirá alcanzarlo. Ahora bien, el Poder del Gobierno no significa el saber gobernar a otros sino a nosotros mismos, sobre nuestras emociones, lo que nos llevará a un estado armónico. El tocar esta Virtud es lograr la Templanza. ¿En dónde puede haber confusión?"

Monique levanta la mano para pedir la palabra y responder a la interrogante: "En creer que ya somos lo que aun no hemos logrado y al enfrentarnos con algún acontecimiento difícil, reaccionar en forma negativa. Es como engañarnos a nosotros mismos, por nuestra ambición de llegar primero que los demás."

Merlín da tres palmadas: "¡Buena respuesta! Es algo con lo que deben de tener cuidado y que es una trampa muy frecuente, y deben ser sinceros con ustedes mismos para prevenirlo o evitarlo".

Aspira profundo y explica que "en este Poder, cabe señalar los riesgos que existen: Creer conocerse muy bien a ustedes mismos cuando en realidad aun no saben de ustedes porque han sido formados a base de falsos conceptos. ¿Qué quiero decir con esto? Que en ocasiones, los padres nos mienten para ayudarnos a evitar alguna accidente o forzarnos a la obediencia".

Menciona que "entre esos conceptos se encuentra, por ejemplo, que los hombres no deben de llorar. ¡Esto es una mentira! Ya que la sensibilidad del alma, cuando es inhibida, lleva a reacciones secundarias. Se genera una impotencia para poder expresar los verdaderos sentimientos, entre ellos, ¡el Amor!, y se vuelve inestable".

El Iniciado abunda: "En el caso de las mujeres, es mayor la represión porque deben de ser aceptadas ante la sociedad y se enmascaran de tantas caras que por eso nunca podemos determinar la complejidad de una mujer."

Aclara de inmediato que "cierto es que no podemos juzgar a los padres, ya que ellos fueron formados de la misma manera y en nosotros, sus hijos, repiten lo que les fue enseñado. Esto, hermanos, hace que ustedes se desconozcan en realidad y limita el Poder. Este Poder Divino ¡es una Potestad que nos fue otorgada!"

Puntualiza que "para lograr alcanzarlo se debe derribar, destruir o atravesar estos obstáculos emocionales que vuelven al alma, siempre insatisfecha."

Indica: "El Poder de la Creación nos fue dado, de tal manera que nuestros descendientes, hijos, llevan en la sangre parte de nosotros mismos. Podemos crear a un ser vivo a imagen y semejanza nuestra, pero también podemos construir una casa. La diferencia, mis hermanos, es que la casa de que hablamos, es son ustedes mismos".

El material que se requiere para esa casa, dice Merlín, es la disciplina, aplicándonos con obediencia. "Pueden ustedes pensar que por que tienen dos manos y dan la orden de moverse, es porque gobiernan en ustedes. Más, sin embargo, hay que tener coordinación con ambas manos y cuando lo intenten, verán que no obedecen de la misma manera".

Apunta que "se acostumbran a su cuerpo pero no lo reconocen, porque para ello se debe de construir identificándolo con la mente".

Profundiza: "El Poder del Origen, queridos hermanos, es alcanzar las Potestades que heredamos como Hijos de Dios. El gobierno de las emociones y el reconocimiento del cuerpo es un paso importante para lograrlo".

Indica que "por ejemplo, si se cortan en el dedo con una navaja, de inmediato lo identifica su cerebro y actúa biológicamente a la cicatrización pero, el dolor o el ardor que pudieran estar sintiendo, no se quita. ¿Por qué? ¿Si es algo que no desean? Y están pensando en que desaparezca. ¡No obedece su organismo a esta orden!"

Merlín explica la razón: "Porque la mente sabe que tiene un cuerpo pero el reconocerlo, cuando manda la orden, se pierde. Así que, observamos la necesidad imperiosa de construir la casa, que dicho en otras palabras, que la Mente reconozca al cuerpo para poder ubicar los lugares exactos en que mandará las órdenes".

Con la Enseñanza que reciben los adeptos, señala el Iniciado que logran ir reconociendo el Poder y es entonces que "si ustedes se dan cuenta, esto se puede desarrollar fácilmente y lo único que requieren es la aplicación. Empero, se debe de tener cuidado ya que la ambición de lograrlo puede limitarlos y entramparlos severamente".

Ante las miradas inquietas de los discípulos, el Maestro señala: "El Poder del Origen sólo se retoma practicando la Virtud. Reflexionar sobre ustedes mismos, romper con esas caras que acumularon en su vida, aparentemente es fácil."

Marcia levanta la mano con insistencia y el Maestro le cede la palabra: "Si uno se está aplicando, Maestro, a su Guía, con la obediencia, ¡sí debe de ser fácil!"

Merlín sonríe, porque es algo que todo aprendiz piensa: ¡Es fácil! Explica: "Mi querida hermana, parecería ser que ese es el primer indicio de la soberbia. Lo fácil no radica en siempre ser obediente sino en que se descubran en realidad, en sus errores, en sus responsabilidades y en sus limitaciones. O sea: Sus traumas, complejos, frustraciones, envidias y ambiciones que se encuentran ocultas en lo más íntimo del subconsciente".

Prosigue: "Yo le puedo asegurar, mi querida hermana Marcia, que muchos de los que hoy están aquí reunidos, creen que están aquí por amor al Padre Creador de los Universos y que tan sólo por ese echo, son dignos de recibir poderes. Es una manifestación de su profunda ignorancia si entendemos que esos poderes ya nos fueron otorgados en el Principio del Origen y los perdimos por nuestra soberbia y emociones negativas".

Señala que otros adeptos están ahí para "salvarse de la ira del Padre, y sus miedos serán siempre un obstáculo para que retomen sus Potestades Divinas y se conformarán con pequeños avances, sin considerar que este Poder nos lo dieron para construir siempre hacia la Luz del Amor Divino y no para que puedan llegar únicamente a salvarse".

Asegura que "así, en realidad, es poco lo que saben de ustedes mismos. El ir adquiriendo poder puede engañarlos y conducirles al sentimiento de un merecimiento falso, lo que definitivamente, es resignarse a quedar estancados en una parte minúscula del inmenso caudal del conocimiento".

La Enseñanza es interna, puntualiza el Iniciado, "y tener el firme deseo de descubrirse así mismo para romper con la esclavitud de lo negativo, que podría resumirse en la vanidad del poder temporal y finito, para aspirar a encontrar el Amor Divino que es el Origen".

En un "Desarrollo Interno, como el nuestro, no hacemos invocaciones a los Seres de Luz mientras ustedes no los sepan identificar, porque pueden engañarlos fácilmente y hacerles creer que son de Luz cuando son de baja vibración. ¡Cuidado! Invocar siempre debe de ser al Padre Creador de los Universos y nosotros tenemos ese Poder de Invocación y de comunicación con El, porque somos sus Hijos".

Abunda: "Bajo este Principio, no nos perderemos en el camino. De esta manera vibraremos junto con nuestro Padre. El Poder de la Invocación es otra Potestad, pero la más sencilla de alcanzar, es con Dios, si nosotros en verdad estamos dispuestos a cambiar".

Menciona: "Yo los invito, queridos jóvenes aprendices, a que reflexionen en el Poder del Origen. Lograr las Potestades con Dios, solamente depende de ustedes mismos, dentro de su Ser. No se arrepentirán si aceptan caminar hacia la Verdad. Los velos de los Augustos Misterios se recorrerán. Píenselo bien".

Merlín los ha invitado a reflexionar para que sepan qué tanto están dispuestos a continuar dentro de la Hermandad o bien, si desean renunciar, aún están a tiempo de hacerlo, pero para aceptar caminar en la Luz, el tiempo ya llegó para aquel que lo decida.


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