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Del Archivo

de Merlín

 


Por Mario Luis ALTUZAR SUAREZ

*Los Principios de la Levitación

*Merlín guía a sus discípulos

En el Monasterio de Merlín, escondido en el bosque, ahora su refugio para poder entregar sus conocimientos a sus hermanos, pareciera un lugar encantado: La maleza del bosque había crecido tan espesa, ¡como si quisiera esconder esta zona a ojos vecinos!

Y ya se le daba el nombre del Bosque Encantado, porque todo aquél que buscara a Merlín se perdía o caminaba en círculo sin poder encontrar el camino de regreso al pueblo. ¡Qué había pasado para que el bosque creciera y se convirtiera en esa fortaleza? Todos los habitantes del Monasterio vivían en paz, lejos del resto de la humanidad.

Dando Enseñanza el Mago Merlín comenta: "Nuestro Padre siempre protege a sus hijos y a nosotros nos reconoce como tales. ¡Mirad! Este bello sol que nos otorga, estas flores silvestres que nos adornan y alegran nuestra vida. En verdad, hermanos, que vivir en el gozo de la Presencia Divina otorga potestades inimaginables para la mente empequeñecida por los vicios y las traiciones".

Uno de los principiantes le pregunta a Merlín: "¿Por qué siento en vuestra voz nostalgia? ¡Si nos hablas de la Belleza Divina!" Le responde: "¡Ah! Si todos los hombres pudieran vivir en armonía, esto es lo que obtendrían: ¡El Edén en vida!"

El adepto insiste: "Vos mismo, querido Maestro, hiciste la invitación para que acudieran todos aquellos que quisieran recibir el Conocimiento. Debes de sentirte en paz, porque llegaste a todos los que estamos aquí presentes".

Merlín indica que "no es nostalgia, sino el anhelo de que llegue el día en que el mundo entero aprenda a vivir en armonía". El aprendiz interroga. "¿Habrá algún día en que eso llegue a suceder, querido Maestro?" La respuesta del Iniciado es directa: "¡Sí, mi querido hermano, llegará ese día! Pero antes, la humanidad vivirá grandes agonías y cuando todo se halla acabado y no encuentren refugio, entonces, tratarán de encontrar el Edén del Espíritu."

Con ojos muy abiertos le dice el adepto: "No le comprendo, querido Maestro. ¿No sé si mis demás hermanos lo entiendan? ¿Desean la agonía para buscar el Edén? ¿Y en la angustia podrán encontrarlo?"

Merlín le aclara: "Vive latente, en todos los seres humanos, pero para dejar que fluya hay que tener la Fe, la Fe en el Amor Divino. ¡Y no creerán en él! Se reirán y les será ridículo, porque la evolución material habrá avanzado tanto que dudarán que existan por la Creación de un Dios y los tormentos para comprenderlos serán aun mayores por la confusión del Conocimiento y la duda de que exista un Dios."

Añade: "¡No verán sus errores! Sólo creerán que si Dios existe será únicamente después de la muerte". Otro aprendiz pregunta: "¿Cómo es posible que se pierdan del Conocimiento de Dios, querido Maestro? Si es tan fuerte en la Fuerza de Vida, ¡cómo para no reconocerlo que es Él quien habita en cada uno de nosotros!"

El Iniciado señala que los hombres "vivirán tan inmersos en sus problemas cotidianos y en proveerse de lo material que convertirán, entonces, de todo esto, sólo un conocimiento banal, superficial y sin fuerza."

Un adepto le menciona: "Siento mucha tristeza en el corazón de mi querido Maestro. ¡Ayer estaba gozoso, optimista, hablando de la Fuerza de la Vida, cómo si esto que hoy nos platica, nunca fuera a pasar! ¿Qué ha hecho cambiar vuestro sentir, querido Maestro?"

Merlín le mira profundamente y con amor en su voz expresa: "Se anuncian, mis queridos hermanos, grandes tormentos para el hombre. Hablé con el Espíritu Divino, dándole las gracias por tanta belleza y por proteger esta zona que está tan ajena al resto del mundo. Y me dijo que éramos benditos a los ojos del Padre Creador y que se alegraba de que reconociera sus bendiciones y al mismo tiempo me pidió que pidiéramos por la unidad del hombre, de sus pasos perdidos, pasos de muerte, que dejarán huella en sus descendencias hasta el momento en que todos sean muertos".

Abre desmesurado los ojos el pupilo y exclama "¿Todos se van a morir?" El Mago le indica: "En este momento no sé si decirte que el que se mueran sean una bendición, más no es así, serán muertos vivientes, sin Fe, sin Amor, ¡invadidos por el odio y la venganza y hambrientos de destrucción! Olvidarán su Origen y dudarán de sus pastores que estarán vestidos en oro y plata mientras los demás mueren de hambre."

Apunta que "aquellos que traten de dar la Luz, ¡serán señalados como traidores! Y expulsados por su Guía, ¡satanizando todos sus movimientos para impedir que el Conocimiento de la Luz de la Verdad llegue a oídos de los hombres! Habrá tal evolución material que alterarán las Leyes Naturales y no podrán controlarlas, señalando que dios, su dios, manda castigos. ¡Así los esclavizarán más con el miedo y la ignorancia, sin aceptar que son las consecuencias de lo mismo que ellos han provocado".

Advierte que "los que intenten huir temerosos, buscarán un lugar y otro. ¡Harán sacrificios! Intentarán retomar los Principios, pero, la falta del Conocimiento de los campos magnéticos de la tierra, provocarán que se pierdan. ¡Solamente con el Amor y el Perdón podrán ser salvados y cambiar el rumbo de los tiempos!"

El aprendiz comenta: "Es triste, querido Maestro, todo lo que nos cuentas. Y compartimos contigo, la pena que sientes en este momento. ¿Qué debemos de hacer para evitarlo?" Le dice: "Buscar la Luz del Espíritu, eliminar los vicios y practicar las virtudes". El aprendiz le responde: "¡Así sea, querido Maestro, como lo practicaremos a partir de este momento!"

Merlín les dice: "Bueno hermanos, sea entonces que continuemos, porque esto no se detiene. Hoy practicaremos el Inicio de la Levitación: Respirando tres veces repitan conmigo: Cuerpo, Alma y Espíritu, unidos en Mente, Corazón, Consciencia. Visualizándose en su esfera de luz o huevo cósmico, vamos primeramente a ubicar que la Mente tiene un cuerpo que genera energía y esa energía pertenece a la Mente, a su Cuerpo de la Mente".

Prosigue el Maestro: "Ahora, vean su cuerpo irradiando al huevo cósmico y comenzamos a Reconciliarnos con él. Repitan conmigo: Ante Ti, Padre Creador de los Universos, reconozco que olvidé el Poder del Origen y que este cuerpo tiene ¡una Fuerza Superior y yo la gobierno! Te pido perdón, por haberla limitado y esclavizado; te pido perdón por ser ignorante de mi ser. Más hoy, ¡reconozco la grandeza de mi ser! ¡Me maravillo de su fuerza y poder! Y acepto que habito en él y ¡hago un lazo de amor con la Fuerza y el Poder de mi cuerpo!"

Merlín sigue en la oración: "Yo lo gobierno. Yo gobierno la fuerza y poder de mi cuerpo, en todo su campo dimensional ilimitado". Explica entonces que "al ir observando el huevo cósmico, deben de aceptar que es ¡sólido, firme! Respirando profundo y emanando energía en su entorno. Cada respiración les permite sentir el Poder de la Luz y deben de ir mentalizando: Yo gobierno. Debe de ser clara y perfecta la visión."

Continúa: "Cuando lo hayan logrado, respiran rápidamente, hasta que sientan la Fuerza. Al sentirla respiran profundo, contienen la respiración y sueltan. Sentirán cómo se levantan del suelo. No se preocupen por la fuerza de atracción. ¡Deben evitar pensar en ella!, ya que esto bloquea el ejercicio y es muy sencillo: Deben de estar limpios de pensamientos negativos y aceptar el Poder del Espíritu Divino."

Merlín observa como todos ya están trabajando con la respiración, significado de que la visualización se ha generado en forma perfecta, hasta que uno y otro van suspendiendo y flotan. Se siente satisfecho de los logros.

Piensa: "¡No se trata de romper con la naturaleza de los campos magnéticos! Ya que la energía generada del campo magnético del huevo cósmico, puede ser tan sólida que sirve como sostén o como base, sin dificultad alguna. Puede ser tan alto como se desee." Después de un tiempo les da la orden de descender lentamente con la forma de pensamiento: "¡Yo gobierno este cuerpo", les indica que respiren tres veces, giren la cabeza de un lado y al otro y relajan.

Ha sido un excelente trabajo y se siente satisfecho.

Sabe Merlín que la levitación puede lograrse con facilidad, todo está en vencer los obstáculos que pone el subconsciente por los miedos adquiridos por enseñanzas equivocadas.

Merlín les pregunta a sus adeptos, sobre sus experiencias y uno responde de inmediato: "¡En un momento creí que iba a explotar! Y sentí que mis células se disgregaban, expandiéndose sin control. Inhibí el miedo y me entregué al ejercicio. Cuando llegué al clímax, expandí y todas esas células se solidificaban".

Con entusiasmo menciona que "mi peso era ligero y sentí cómo me elevaba sin dificultad. En realidad, el miedo puede inhibir en una forma impresionante, querido Maestro. ¡Qué bueno que nos lo advertiste! Porque la energía pareciera que pierde dirección y quiso llegar a mi mente la idea de que me detuviera, porque podía morir. ¡Pero lo controlé! Y me entregué al Amor Divino y pensé que Él me protegía, por lo tanto, el miedo desapareció."


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