Del Archivo

de Merlín

 


Por Mario Luis ALTUZAR SUAREZ

* Los Demonios Internos del Hombre

* ¡Dios no Creó a los Seres Demoniacos!

Comenzando un nuevo día la Hermandad del Mago Merlín se prepara para sus actividades, dispuestos a un nuevo aprendizaje: Descubrirse asimismos en la armonía y comprensión de su Maestro.

Los jóvenes están entusiasmados ya que Merlín les había anticipado que hablarían sobre los demonios que atormentan el alma y que son obstáculos que deben de vencer para subliminar el alma con el Espíritu.

Merlín se encuentra ya, esperándolos en un claro del bosque, para dar paso a la Enseñanza: "Buenos días, Venerable Maestro", dicen los recién llegados y se sientan en círculo sobre la tierra. La temperatura es baja pero el entusiasmo y la misma Enseñanza les ha permitido controlar dentro de su cuerpo, a un equilibrio con la temperatura de la atmósfera.

El Iniciado comienza su Enseñanza: "Hoy, Queridos Hermanos, retomando nuestra clase anterior, recordemos que la lucha que enfrenta el hombre para su Despertar, siempre es consigo mismo y los demonios que ha alimentado, pero como ya habíamos dicho antes: ¡Los demonios no existen! Entonces, ¿contra qué está luchando el hombre?"

Interroga: "¿Qué es esa fuerza maligna, entonces, que les hace declinar y caer en vicios? ¡Es el poder de la mentira! La formación que recibieron desde pequeños, a tener respeto a los mayores como a los mismos dioses, fue a base del miedo, ¡sembrando el miedo!"

Explica que el respeto hacia los padres "lo generan los castigos, los golpes, de tal manera que no es respeto, ¡es miedo! Y el gobierno a las rebeldías se logran a través del temor al castigo de Dios, desvirtuándose de tal manera que se manipula con los demonios, los mismos castigos". Ejemplifica: "Dentro de lo más común, es de que viene el Coco. ¿Quién es el Coco? ¡Es un ser maligno que se lleva a los desobedientes!"

Dice: "Así, mis Hermanos, de esta insignificante frase, formamos ¡demonios! Que son las fuerzas externas conjugadas de un grupo de hombres hacia la destrucción que toman vida y se alimentan por el pensamiento del miedo y al mismo tiempo la pasión".

Precisa que estos seres, llamados demonios, "son fáciles de crear por las formas de pensamiento destructivas con el sólo deseo de la maldad. Se conjunta con el deseo de otro hasta generarse una fuerza potencial ¡destructiva! Pero si consideramos que esto tiene cientos de años ¿cuántos demonios pueden imaginar que existen?"

El Maestro señala que "tenemos, entonces, que cuando ustedes están en la búsqueda de la sabiduría, a lo primero que se enfrentan es a ustedes mismos y a los demonios. Es por ello que existe tanto miedo e información distorsionada, en el sentido de que quienes buscan este sendero, pueden quedar atrapados en el camino del Despertar".

Las advertencias para impedir que se aboquen a esta Enseñanza, expresa el Maestro, es de que estos demonios buscarán de alguna manera de atormentarte. ¡Son más viejos que ustedes y de gran maldad!"

Sin embargo, afirma: "Esto no es para atemorizarse, sino para tener Conocimiento y evitar quedar atrapados con alguno de ellos, ya que existen muchas falsas creencias sobre que el ensayar la meditación abre puertas desconocidas y en ciertas horas, se podría provocar la presencia de entidades demoniacas que intentarán poseer al que medita".

Afirma tajante. "¡Esto es totalmente falso! Todo aquel Hermano que desea encontrarse asimismo, va hacia su interior y si estas formas de pensamiento, que son limitadoras al desarrollo, se presentan, lo único que provocan es bloqueo".

Aspira profundamente y prosigue: "por otra parte, los demonios se encuentran en ese momento ¡en su mente! Y puede provocar manifestaciones corporales y sensoriales externas. ¡Pero tiene que vencerlo!"

Un joven aprendiz levanta su mano para preguntar: "Entonces, ¿qué pasan con las formas de pensamiento demoniacas? ¿No existen? Sí es una forma de pensamiento, es una energía potencial activa a cumplir un deseo, en este caso, maligno, que tiene que ver con la forma mental del pensamiento interno".

Sonríe amoroso el Maestro y expresa: "¡A eso voy, mi Querido Hermano! Si usted se encuentra en la meditación y descubre una presencia negativa en su interior, ¡ese es su demonio! No está poseído. ¡Es la cara de su maldad! Y a ese demonio debe vencer".

Añade: "Ahora, ¿qué es lo que pasa si empieza a relacionarlo como si fuera algo externo? Lo único que pasa es que empieza a golpearse asimismo".

Apunta que otra situación que pasa "es que debe evitar sentir miedo. ¡Recuerde que los demonios son generados por los miedos y lo único que hace al temer, es alimentarlos! Y puede perder el sentido de este enfrentamiento".

Les explica que "cuando ustedes están enfrentando a este demonio, es porque están llegando al origen del alma, o sea, en su potencial de energía defensiva y hay que dominarla para poder destruir al demonio que sería prácticamente ¡la eliminación de las emociones y el Renacimiento del alma en el Espíritu Santo!"

Merlín mira una mano pidiendo la palabra: "¿Y qué pasa con esos demonios flotantes? ¿Esos que son forma de pensamiento?"

Le responde: "Pues bien, precisamente, ese demonio interno es el que lo forma y le da vida, cuando busca de los vicios y la destrucción su fuente de vida, o sea, las personas que rompen con las leyes universales para vivir bien dañando a otros. Los que utilizan estos demonios para lograr un objetivo a través de la brujería, de la maldad".

Advierte: "¡El ser humano, por sí mismo, se puede volver en un demonio!"

Les indica: "Así que hoy, ¡vamos en la búsqueda de ese demonio interno! Con su cara de inocencia, cubierto por el miedo y empeñado a hacer sufrir el cuerpo y atormentar el alma. Respirando tres veces, unificando cuerpo, alma y espíritu en Mente-Corazón-Consciencia. Repitiéndolo mentalmente van bajando por todo su cuerpo para quedar relajados y cubiertos de Luz".

Les conduce: "Se van a concentrar por dentro de su cabeza, en la parte superior, en una glándula que se llama plineal o chacra de la corona. Ahí, van a generar una luz plateada que va a comenzar a recorrer el cerebro, suavemente. Al irlo recorriendo vamos pidiendo: Mente- Traducción- Consciencia".

Apunta que "mientras van recorriendo el cerebro, pueden haber manifestaciones físicas que son, dolor, punzadas, adormecimientos en diversas partes del cuerpo, ansiedad, angustia, deseos de concluir y abandonar el ejercicio. Con cualquiera de estas manifestaciones, se detienen, ubicando la parte del cuerpo con la emoción y se repite nuevamente: Mente- Traducción- Consciencia".

Dice: "Este ejercicio lo repiten hasta recibir la respuesta. Una vez que reciben la traducción, lo único que se dice es: ¡Suelto esta vivencia y te la entrego, Padre Bendito!"

Menciona: "¿Cuándo sabrán que es su demonio interno? Cuando se vean a ustedes mismos. Una vez que se encuentran, nuevamente piden: Mente- Traducción- Consciencia, para recibir cuál de sus actitudes es la que le da vida. Una vez que han identificado con qué lo alimentan, deben de empezar a entregar todas las veces que lo alimentaron".

Da un ejemplo: "Si tradujera la Mente: Miedo, entonces, deben de entregar todas y cada una de las veces en que sintieron miedo, o inseguridad, frustración, coraje, impotencia. ¡Pueden ser una o varias palabras de traducción, pero ya teniendo identificado el alimento, se empieza a entregar todo a Dios".

Reflexiona que "de esta manera, vencerán a su demonio interno".

Sugiere que "es un proceso que deben de repetir diariamente y que además les llevará a descubrirse en muchos aspectos de su vida que ya no recuerdan y que están guardados en diferentes partes de su cuerpo".

Merlín guarda silencio para que los jóvenes se introduzcan en ellos mismos y puedan recibir respuesta sobre su demonio interno".

Mientras Merlín espera que los Aprendices logren su Ensayo, retoma el reencuentro con su demonio. Él descubrió que su demonio era el miedo a quedarse solo y que ese miedo a la soledad le había hecho cometer errores fuertes, sobre todo, en el amor, ya que cada vez que encontraba alguna joven enamorada, se aferraba a ella creyendo que la amaba, pero en realidad, solamente quería atrapar ese amor que le otorgaban, no porque él lo sintiera hacia la joven, provocando desilusiones y dañando inconscientemente a consecuencia de su miedo".

Decía mentiras para dar una seguridad sobre el amor que no sentía pero, ¡sentir que lo amaban! Sentir que lo deseaban le daban motivos de estar vivo. El amor más grande que Merlín perdió, fue el de su Maestro y ¡nunca lo tomó en cuenta! Como joven entregado a descubrir el mundo, no le dio el verdadero valor en ese tiempo. ¡Representaba la mano dura cuando él deseaba descubrir el mundo!

Y huyó de la presencia de Hebert por un año, tiempo en el que se entregó al amor y a la diversión. Sin embargo, el vacío constante y esa necesidad de estar acompañado, lo atropellaba de tal manera que, en lugar de recibir el amor ¡lo rechazaba, lo golpeaba, lo insultaba! Si no hubiera sido por su Querido Maestro que le rescató, piensa: "¿Quién sabe que hubiese sido de mí?"

Sigue recordando: "No comprendía las exigencias de mi Maestro, cuando me decía que amara más allá del bien y del mal. ¡Era yo intolerante, impaciente, atropellado! Y todo por el miedo a la soledad. Se derivan ¡tantas emociones que no me fue sencillo encontrarlo inmediatamente! Tardé bastante para descubrirlo. Doy Gracias al Padre porque me descubrió adentro de mi ser y me permitió verme en mi monstruosidad de la que ahora nada siento".

Merlín sigue en sus pensamientos: "Recuerdo que pasé un estado breve catatónico, cómo si me sumergiera en la obscuridad. ¡Absoluto silencio! ¡La nada! ¡Y resurgí a la vida cómo si volviera a nacer! Lleno de amor para todos, acompañado todo el tiempo: ¡Aprendí a estar conmigo mismo!"

Concluye: "Cierto es que se debe tener valor para buscar los demonios internos, la sabiduría para enfrentarlos y el amor necesario para darles muerte".


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