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Del Archivo

de Merlín

 


Por Mario Luis ALTUZAR SUAREZ

* La Manifestación del Espíritu Divino

* El desafío interno: ¡Vencer a la soberbia!

El Mago Merlín se encuentra dando clase, en el salón del Conocimiento, este es el nombre que le asignaron los jóvenes aprendices al recinto ya que en él han recibido la enseñanza sobre el funcionamiento de la energía en el movimiento del pensamiento del hombre y sus reacciones en el organismo.

Los adeptos escuchan con atención la información, del Maestro: " Uno de los peores enemigos del hombre para lograr avanzar en el Espíritu Divino, es la duda de sentirse dignos y el miedo de equivocarse al momento de entregarse. Si esto acontece entonces es que la soberbia aún no se ha liberado por completo."

Una joven de nombre Mary, le pregunta: "¿Por qué la soberbia si se siente indigno? Yo entiendo que eso es una actitud de humildad ante Dios, que es tan grande, debe uno de aceptar que somos débiles a los vicios. Por la sensibilidad de la carne, entonces, la total pureza que el adepto merece para ser cobijado por Él, ¡es imposible!"

Se levanta de su lugar para poder ver al Maestro y continúa: "¿Cómo no se va ha sentir indigno? Si es sincero, ¿en donde se identifica soberbia?"

El Mago, que ya ha vivido esta experiencia tal y como lo explica la joven, responde: "Cierto es lo que señala mi hermana, el corazón es sincero porque no cree que haya logrado limpiarse a tal grado de grandeza como para llegar al Amor Divino. Y eso confunde y causa duda. Y este simple pensamiento provoca que se rebase la humildad y se manifieste la soberbia".

Merlín desea que esto sea muy bien entendido por los aprendices: " Recuerden hermanos que la soberbia es la manifestación más común en el hombre y que se enmascara de tal manera que puede confundirnos. Si el Espíritu Divino nos está guiando y dejamos que éste fluya, el Amor Divino se manifiesta, pero si dudamos significa que la fe no es sólida".

Continúa el Maestro: "Debemos de entender que un corazón sincero no es suficiente, sino que debe de ser obediente y siempre estar dispuesto al Amor Bendito. Las emociones no existen en una forma gobernante. Solo hay que entregarnos y el Amor llega y nada se piensa solo se da Amor, no hay más. Entonces si llegan a dudar, es por que no somos sinceros y nuestra obediencia al Padre es falsa".

Otro joven pregunta: "¿Pero cómo identificar que es el momento de recibir? Creo que los que estamos aquí es por que tenemos el corazón dispuestos a obedecer".

El Guía responde con firmeza: " Es cierto que tienen el corazón dispuesto, pero entonces ¿qué es lo que les impide perdonar y amarse unos a otros? La soberbia mi hermano es la soberbia. No podemos decir que amamos si guardamos resentimientos. Y una de las leyes Universales es Amarnos y perdonarnos, y si es sincero reconoce por qué eres indigno".

El joven le expresa: "Es que no entiendo, Maestro, si se siente uno indigno, se es sincero, ¿por qué dice qué es soberbia?"

Merlín le responde: "Porque no sé esta reconociendo así mismo en el perdón, y el miedo lo traiciona. Cuando el Amor divino llaga a usted, no siente miedo, se manifiesta Amor".

Mary, vuelve a preguntar: "Entonces, si aún la persona no esta liberada de la soberbia, explíquenos Maestro ¿ cómo es que se va acercar el Espíritu Divino para integrarse a alguien impuro?"

"Vayamos por pasos- responde Merlín - si alguno de ustedes está en oración pidiendo perdón sinceramente y llagará el Espíritu Divino, y no lo dejaran pasar por sentirse indigno, entonces están en soberbia, porque se pierden en el sentir y no dejan fluir al Espíritu Santo"

"Pueden estar en ese instante tan limpios, en un segundo y al momento de dudar, se pierde. ¡Así nada más! Es por eso que no deben de dudar porque solo el Padre sabe de cada uno de nosotros en nuestro interior. No duden hermanos, solo dejen que su corazón lo reciba".

El Maestro observa las caras de los jóvenes y comprende que han entendido: "Pero además de la duda puede darse el miedo, porque no sabemos que es lo que se pudiera vivir cuando llegue, y nuevamente caemos en la soberbia."

Mary, que está muy angustiada y comenta: "El miedo es comprensible, si es algo desconocido, ¿cómo se puede evitar caer en soberbia? Es natural sentir miedo a lo desconocido. O solo que sea otra cosa, y ¡yo no dejaría que me tocara! Ni pensarlo, Maestro. ¡Usted tiene que estar conmigo cuando eso suceda! ¿Qué tal que me engañan diciendo que es el Espíritu Divino? ¡Claro que me daría miedo!"

El Iniciado se queda viendo a Mary y le comenta sonriendo: "No puedo asegurarle estar el día de su Renacimiento en el Espíritu, pero le ofrezco pedir por usted. Aunque siempre lo hago, hoy será siempre lo primero: Pedir por mis hermanos. Esté tranquila".

" Lo que sí es cierto - acentúa el maestro - es que por el miedo pueden ser engañados, en la confusión de no perder el momento con el Espíritu Divino, la oscuridad se aprovecharía para entrar. Recuerden que la obscuridad siempre acecha cualquier momento, cualquier instante de debilidad por mínima que ésta sea".

"La vivencia con el Espíritu Santo, es diferente con cada uno de nosotros, puede ser semejante pero no es igual para unos y otros. - dice el Mago - Debemos de ubicar que cada experiencia es especial e individual, y no esperar que sea igual a la de otro hermano, ya que esto si nos pudiese engañar. Porque pueden estar induciendo la sensación y permitir llegar a la obscuridad. Respeten cada experiencia".

" Si el miedo hace presa de ustedes, es porque primero llegó la duda y volvemos al principio. Como le explicaba anteriormente; el Espíritu Divino llegará en ese momento de pureza verdadera y si se entrega sin reserva y tiene fe, seguridad y confianza en Dios, lo habrá logrado".

Mary que aún está de pie le pide: "Maestro debe de ayudarnos a que no perdamos ese momento."

El Iniciado le responde: "¡Claro, mi hermana! Uno se debe de preparar, y ese es mi deseo; ayudarlos para que no pase por ustedes desapercibido y sobre todo logren llegar. Hagamos un pequeño ejercicio."

La joven se sienta de inmediato lista para recibir la instrucción.

El Mago que es el que más desea que lo logren los comienza a guiar, con todo el amor que puede generar por sus jóvenes aprendices: "Con sus ojos cerrados, respiran para unificar. Mente, corazón, conciencia, unificado a un solo ser, una sola fuerza, un solo poder, el poder de Dios en mi en este momento."

"Siempre deben de invocar al Padre y decir entonces."

"A ti Padre eterno, Bendito creador de los Universos.

A Ti elevo mi alma para que el camino me conjunte con el Espíritu.

Vivir entonces en la unidad con tu Presencia

Has en mi Poder creador

Lleva en mi Amor Eterno

Trascienda la Verdad y el Perdón

Construida la morada

Como un matrimonio perfecto

Que al conjuntar nuestras esencias

Nazca un Amor Nuevo

Sé en mi, en verdad os lo pido

Que yo a ti presuroso voy para alcanzar tu Amor Bendito".

Los jóvenes van repitiendo la oración a la voz del Maestro.

Merlín sigue guiándolos: "Observando su cerebro, deben de reconocer que son mente, y como mente habitan todo su cuerpo, en cada respiración van reconociendo cada parte del cuerpo. Hasta llegar a los pies."

Espera el tiempo adecuado y les indica: "Ahora, ubican el corazón y con la mente lo unifican, para recorrer nuevamente el cuerpo, hasta llegar a los pies."

En cada paso espera y les dice: "Soy conciencia y vuelven a recorrer el cuerpo, repitiendo soy conciencia, hasta llegar a los pies."

"Ahora dejan fluir la energía repitiendo, Fe, seguridad confianza, soy yo, yo soy. Así se va repitiendo una y otra vez, sintiendo amor y perdón por todo y por todos."

"Si en verdad están fluyendo lo harán hasta que el Corazón los detenga."

Merlín los cuida y observa, alguno sonríen, otros se ven muy serios y hay quien llora, las manifestaciones en cada uno son diferentes y procura enviarles amor para ayudarlos a no temer.

Para recibir el Espíritu Divino, se debe de ser firme, fuerte y tener valor para lograrlo, piensa Merlín: "Descubrirse a uno mismo nos da miedo, porque son miedos de la infancia, y se reflejan en la madurez, en nuestro carácter, y se dificulta identificar la causa".

Con este ensayo aprenderán a tener fe, seguridad y confianza en ellos mismo y en Dios en ellos.


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