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Del Archivo

de Merlín

 


Por Mario Luis ALTUZAR SUAREZ

* Jesús: Iniciado de los Esenios

* El Amor, base de las religiones

La penumbra del Monasterio hace un aspecto lúgubre y misterioso, muy lejano al bello templo del bosque en donde Merlín habitara con sus discípulos. Aquí, la humedad y el frío marcan una fuerte desolación muy lejana al cobijo de los árboles. Merlín se encuentra platicando con el fraile que les ha dado posada.

Han estado ya en ese lugar, por tres días, tiempo en que les ha permitido compartir en hermandad con este viejo fraile. Una experiencia muy lucrativa para todos ya que este hombre noble ha compartido los conocimientos de su región con Merlín en gran fraternidad, muy lejano a los clérigos de Gales.

"Cuando Jesús", comenta Pergo, "estuvo predicando, habló de una Enseñanza de Amor, de Hermandad, y el Primer Mandamiento que él pidió al hombre para el acercamiento con Dios, fue el de amarnos los unos a los otros, como Dios nos ama y sin embargo pareciera el Principio más difícil e inalcanzable para el hombre".

Precisa: "Heme aquí sólo en este inmenso Monasterio. ¡Se fueron mis hermanos! No diré las causas porque no corresponde a mí juzgarlos, pero es cierto que no amamos los suficiente para alcanzar a Dios como Jesús lo logró".

Merlín le pregunta: "¿Y cómo es que este hombre fue crucificado?" Le responde: "La traición, mi Hermano, de uno de sus discípulos, provocó que le encarcelaran pero no les fue suficiente. ¡El miedo que le tenían a su Poder era tal, que solamente viéndolo muerto podrían estar seguros de sus vidas!"

Añade: "Él hablaba de la Verdad, de Despertar el Dios, de Perdonar para poder vivir la Gloria del Cielo. Era tal su Poder que sanaba a las personas con solo tocarlas. De los escritos que se han revelado, sobre la vida de Jesús, ¡son milagro tras milagro de sanación! Y él marcaba mucho: 'Yo soy la Verdad y la Verdad os hará libres".

Merlín al escuchar esta frase, siente escalofrío por todo su cuerpo: "Yo Soy": ¡La misma Enseñanza del Ser Interno. Interroga, entonces al fraile: "¿Y cómo les enseñaba este hombre llamado Jesús a sus discípulos?" Le responde: "Les enseñó a través de parábolas, historia y oración".

El Iniciado pregunta: "¡Y esos doce discípulos! ¿Por qué eran doce y por qué no eran más?" El clérigo dice: "Se cree que escogió a doce como una representación simbólica de las Doce Tribus de Judá, que son los representantes del Pueblo de Dios". Merlín le pregunta: "¿Y uno, representante de ese pueblo, le traicionó entonces?" Le dice: "¡Así es, mi hermano!"

Reflexiona el fraile Pergo: "Es curioso: De las Doce Tribus de Judá, una se perdió, ¡no se sabe nada de ella!" Merlín concede la posibilidad de que "tal vez le traicionó también a tu Dios. ¿Qué pasó con los once restantes?" Informa: "Ellos lucharon por sembrar las Palabra de Dios como Jesús les indicó y partieron a tierras lejanas y en Roma establecieron la Cabeza del Cristianismo".

El Iniciado pregunta: "¿Y él usaba las armas para predicar su Enseñanza?" El fraile se sorprende y responde: "¡No! Cuando a él le arrestaron, sus seguidores trataron de defenderlo con armas, sin embargo, él no lo permitió. El pueblo, cuando le vio arrestado y destruido, se enojó mucho en contra de él, porque esperaban un líder que les guiara a la lucha para liberarse de nuestro pueblo romano".

Prosigue: "Aprovechándose de esta furia, manipularon que el mismo pueblo lo sentenciara al sacrificio. Ellos esperaban un Mesías que vendría a salvarlos del yugo de la esclavitud con el levantamiento de las armas, pero no fue así: Jesús era una Soldado de Dios con una Espada de Amor en el Nombre de Dios".

Merlín le pregunta: "Bueno, si él les habla de una Enseñanza de Amor, ¿por qué usan el estandarte de su muerte y levantan las armas en contra de los pobres y con ella, el nombre de Dios, buscan el poder de los pueblos y obligan a las voluntades, se conviertan en sus seguidores?"

El fraile Pergo le responde: "En realidad, yo nunca he estado de acuerdo con eso. Es por ello que os digo que ese Mandamiento de amarnos los unos a los otros, se ha vuelto el más inalcanzable. Substituyeron la Espada de amor por una espada de filo, de hierro. En realidad, ignoro en qué momento se revirtieron estos papeles, pero el poder, la ambición, la avaricia en el hombre es más fuerte que el amor".

Indica: "Por eso estoy aquí, ¡sólo en este gran monasterio! Por eso no deben de temer el estar aquí conmigo. No todos usamos la misma espada. Yo busco acercarme a los aldeanos para darles ayuda espiritual. Aquí es pobreza y sufrimiento. Y así yo quiero crecer, ¡cómo Jesús lo hizo: Amando a mis hermanos! Me excluyen siempre, porque conocen mi pensamiento".

Señala que "aquí, en este lugar, vivo contento y en paz. Pero, ahora, dime ¿cómo es que tú te involucraste en el Conocimiento de Dios?"

Merlín aspira profundo y sereno comienza su disertación: "Mi maestro, un hombre muy sabio, desde muy pequeño me recogió y me dio su amor como un padre. Él practicó la misma Enseñanza del Amor y el Perdón. ¡Enseñanza que recibió de los Esenios y la misma que me otorgó!"

El fraile le dio gusto al escuchar esto: "¡De los Esenios, has dicho!" Merlín expresa: "¡Sí! Él recibió la Enseñanza más antigua de la Creación". El fraile ataja. "Pero sí es la misma que recibió Jesús cuando niño. ¡Él desapareció a los doce años y se cree que fue cuando él recibió la Enseñanza en los Templos Esenios! Pero esto, no lo aceptan".

Menciona que "cada vez que se estudia un aspecto de la vida de Jesús, se dejan muchos velos obscuros para que así no cualquiera pueda entrar al Conocimiento. También por eso estoy aquí; yo soy historiador e investigaba la vida de Cristo, en las piedras, en los caminos, en las cuevas, en todo lugar por dónde él pasó".

"¿Qué sucedió entonces?, pregunta el Mago Merlín a lo que le explica: "Descubrí grandes cosas pero me quitaron cuando afirmé que Jesús estuvo con los Esenios. Uno de los Reyes Magos, como ya te había platicado antes de ellos, Melchor, era un Iniciado de los Esenios y vino en su busca en la edad adecuada para entregarle los Principios de la Enseñanza".

El fraile sostiene que ese Rey Mago llevó con él a Jesús, empero, "no entiendo por qué no aceptaron este escrito. ¡Lo destruyeron! Y me enviaron a las Cruzadas y aquí me tienen, esperando la hora en que me inviten a ir a su Reino".

Merlín confirmaba las pláticas de su Maestro Hebert que ya le había hablado mucho tiempo antes de Jesús y de Juan Bautista. Inquieto, interroga: "¿Y tú, por qué piensas que te hayan cerrado el camino de la Verdad de la vida de Jesús?" Expresa sus consideraciones: "Pues, en ocasiones, creo que huyen de la Sentencia del Padre y una forma de evadirlo es a través de la ignorancia y la otra, siendo menos severo y amando a mis hermanos, la Vida de Jesús, como un Enigma se convierte en más Divina".

"Han pasado muchos años de su muerte y sin embargo sigue vivo", comenta el fraile y añade: "ha hecho milagros qué es lo que ha permitido la conquista de la Iglesia ¡más aun que las espadas! El miedo ha servido para que se rindan ante su Poder".

Se queda pensativo Merlín: "¡Una Enseñanza de Amor desvirtuada por el Poder y la Ambición! ¡Un mismo Dios! Amarnos los unos a los otros como Dios nos ama: el mismo Principio, entonces, ¿qué pasa que el hombre no ve tanta grandeza? ¿Por qué se contamina tanto? ¿Y cómo este hombre permite que sea adulterado el Conocimiento de la Verdad?"

Respira profundo y comenta: "¡Jesús fue un Gran Iniciado que alcanzó al Espíritu Divino en su Ser y pudo compartirlo con sus discípulos ayudándoles a Despertar dentro de ellos para que el Poder del Espíritu se manifestara! Dejó una Enseñanza inconclusa por el corto tiempo que compartió con sus discípulos. ¿Cómo no iban a estar tan perdidos si les abandonaron antes de su Tiempo?"

Ahora, utilizan un estandarte de Amor con una espada de muerte. ¡Pero el solo hecho de pensar en Jesús podría sentir la fuerza de su Amor! ¡Qué ser tan grandioso, tal como Hebert se lo Pensaba Merlín: "¡Una sola religión debiera de reinar al mundo: La Ley del Amor! La misma que recibió Hebert y Jesús: El Amor y el Perdón".


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